La
frase que más me gusto fue una de Jorge Luis Borges, que dice : No sé cuál es
la cara que me mira cuando miro la cara del espejo.
jueves, 14 de noviembre de 2013
La Lluvia Jorge (Luis Borges).
Bruscamente
la tarde se ha aclarado
Porque
ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o
cayó. La lluvia es una cosa
Que
sin duda sucede en el pasado.
Quien
la oye caer ha recobrado
El
tiempo en que la suerte venturosa
Le
reveló una flor llamada rosa
Y el
curioso color del colorado.
Esta
lluvia que ciega los cristales
Alegrará
en perdidos arrabales
Las
negras uvas de una parra en cierto
Patio
que ya no existe. La mojada
Tarde
me trae la voz, la voz deseada,
De mi
padre que vuelve y que no ha muerto.
Trata sobre que la lluvia hace florecer las cosas y le trae recuerdos como si no hubieran pasado con anterioridad y están sucediendo en ese momento.
Un Ciego (Jorges Luis Borges).
No sé
cuál es la cara que me mira
cuando
miro la cara del espejo;
no sé
qué anciano acecha en su reflejo
con
silenciosa y ya cansada ira.
Lento
en mi sombra, con la mano exploro
mis
invisibles rasgos. Un destello
me
alcanza. He vislumbrado tu cabello
que es
de ceniza o es aún de oro.
Repito
que he perdido solamente
la
vana superficie de las cosas.
El
consuelo es de Milton y es valiente,
Pero
pienso en las letras y en las rosas.
Pienso
que si pudiera ver mi cara
sabría
quién soy en esta tarde rara.
Trata sobre un hombre que no puede ver y quiere saber como son las cosas que lo rodean en ese momento.
Cartas a una desconocida (Nicanor Parra)
Cuando
pasen los años, cuando pasen
los
años y el aire haya cavado un foso
entre
tu alma y la mía; cuando pasen los años
y yo
sólo sea un hombre que amó,
un ser
que se detuvo un instante frente a tus labios,
un
pobre hombre cansado de andar por los jardines,
¿dónde
estarás tú? ¡Dónde
estarás,
oh hija de mis besos!Trata sobre el amor que él siente por alguien desconocido o que le hace falta.
La poesía terminó conmigo (Nicanor Parra)
Yo no
digo que ponga fin a nada
no me
hago ilusiones al respecto
yo
quería seguir poetizando
pero
se terminó la inspiración.
La poesía
se ha portado bien
yo me
he portado horriblemente mal.
Qué
gano con decir
yo me
he portado bien
la
poesía se ha portado mal
cuando
saben que yo soy el culpable.
¡Está
bien que me pase por imbécil!
La
poesía se ha portado bien
yo me
he portado horriblemente mal
la
poesía terminó conmigo.Esta poesía trata sobre que al escritor se le fue la inspiración y no puede escribir y por ello la poesía se enojó con él.
Los chicos (Ana María Matute)
Eran
cinco o seis, pero así, en grupo, viniendo carretera adelante, se nos antojaban
quince o veinte. Llegaban casi siempre a las horas achicharradas de la siesta,
cuando el sol caía de plano contra el polvo y la grava desportillada de la
carretera vieja, por donde ya no circulaban camiones ni carros, ni vehículo
alguno. Llegaban entre una nube de polvo que levantaban sus pies, como las
pezuñas de los caballos. Los veíamos llegar y el corazón nos latía de prisa.
Alguien, en voz baja, decía: «¡Que vienen los chicos...!» Por lo general, nos
escondíamos para tirarles piedras, o huíamos.
Porque
nosotros temíamos a los chicos como al diablo. En realidad, eran una de las mil
formas de diablo, a nuestro entender. Los chicos, harapientos, malvados, con
los ojos oscuros y brillantes como cabezas de alfiler negro. Los chicos,
descalzos y callosos, que tiraban piedras de largo alcance, con gran puntería,
de golpe más seco y duro que las nuestras. Los que hablaban un idioma
entrecortado, desconocido, de palabras como pequeños latigazos, de risas como
salpicaduras de barro. En casa nos tenían prohibido terminantemente entablar
relación alguna con esos chicos. En realidad, nos tenían prohibido salir del
prado bajo ningún pretexto. (Aunque nada había tan tentador, a nuestros ojos,
como saltar el muro de piedras y bajar al río, que, al otro lado, huía verde y
oro, entre los juncos y los chopos.) Más allá, pasaba la carretera vieja, por
donde llegaban casi siempre aquellos chicos distintos, prohibidos.
Los
chicos vivían en los alrededores del Destacamento Penal. Eran los hijos de los
presos del Campo, que redimían sus penas en la obra del pantano. Entre sus
madres y ellos habían construido una extraña aldea de chabolas y cuevas,
adosadas a las rocas, porque no se podían pagar el alojamiento en la aldea,
donde, por otra parte, tampoco eran deseados. «Gentuza, ladrones, asesinos.. .»
decían las gentes del lugar. Nadie les hubiera alquilado una habitación. Y
tenían que estar allí. Aquellas mujeres y aquellos niños seguían a sus presos,
porque de esta manera vivían del jornal que, por su trabajo, ganaban los
penados.
El
hijo mayor del administrador era un muchacho de unos trece años, alto y
robusto, que estudiaba el bachillerato en la ciudad. Aquel verano vino a casa
de vacaciones, y desde el primer día capitaneó nuestros juegos. Se llamaba
Efrén y tenía unos puños rojizos, pesados como mazas, que imponían un gran
respeto. Como era mucho mayor que nosotros, audaz y fanfarrón, le seguíamos
adonde él quisiera.
El
primer día que aparecieron los chicos de las chabolas, en tropel, con su nube
de polvo, Efrén se sorprendió de que echáramos a correr y saltáramos el muro en
busca de refugio.
-Sois
cobardes -nos dijo-. ¡Esos son pequeños!
No
hubo forma de convencerle de que eran otra cosa, de que eran algo así como el
espíritu del mal.
-Bobadas
-nos dijo. Y sonrió de una manera torcida y particular, que nos llenó de
admiración.
Al día
siguiente, cuando la hora de la siesta, Efrén se escondió entre los juncos del
río. Nosotros esperábamos, detrás del muro, con el corazón en la garganta. Algo
había en el aire que nos llenaba de pavor. (Recuerdo que yo mordía la cadenita
de la medalla y que sentía en el paladar un gusto de metal raramente frío. Y se
oía el canto crujiente de la cigarra entre la hierba del prado.) Echados en el
suelo, el corazón nos golpeaba contra la tierra.
Al
llegar, los chicos escudriñaron hacia el río, por ver si estábamos buscando
ranas como solíamos. Y para provocarnos, empezaron a silbar y a reír de aquella
forma de siempre, opaca y humillante. Era su juego: llamarnos sabiendo que no
apareceríamos. Nosotros seguíamos ocultos y en silencio. Al fin, los chicos abandonaron
su idea y volvieron al camino, trepando terraplén arriba. Nosotros estábamos
anhelantes y sorprendidos, pues no sabíamos lo que Efrén quería hacer.
Mi
hermano mayor se incorporó a mirar por entre las piedras y nosotros le
imitamos. Vimos entonces a Efrén deslizarse entre los juncos como una gran
culebra. Con sigilo trepó hacia el terraplén, por donde subía el último de los
chicos, y se le echó encima.
Con la
sorpresa, el chico se dejó atrapar. Los otros ya habían llegado a la carretera
y cogieron piedras, gritando. Yo sentí un gran temblor en las rodillas, y mordí
con fuerza la medalla. Pero Efrén no se dejó intimidar. Era mucho mayor y más
fuerte que aquel diablillo negruzco que retenía entre sus brazos, y echó a
correr arrastrando a su prisionero al refugio, donde le aguardábamos. Las
piedras caían a su alrededor y en el río, salpicando de agua aquella hora
abrasada. Pero Efrén saltó ágilmente sobre las pasaderas y, arrastrando al
chico, que se revolvía furiosamente, abrió la empalizada y entró con él en el
prado. Al verlo perdido, los chicos de la carretera dieron media vuelta y
echaron a correr, como gazapos, hacia sus chabolas.
Sólo
de pensar que Efrén traía a una de aquellas furias, estoy segura de que mis
hermanos sintieron el mismo pavor que yo. Nos arrimamos al muro, con la espalda
pegada a él, y un gran frío nos subía por la garganta.
Efrén
arrastró al chico unos metros, delante de nosotros. El chico se revolvía
desesperado e intentaba morderle las piernas, pero Efrén levantó su puño enorme
y rojizo y empezó a golpearle la cara, la cabeza, la espalda. Una y otra vez,
el puño de Efrén caía, con un ruido opaco. El sol, brillaba de un modo espeso y
grande sobre la hierba y la tierra. Había un gran silencio. Sólo oíamos el
jadeo del chico, los golpes de Efrén y el fragor del río, dulce y fresco,
indiferente, a nuestras espaldas. El canto de las cigarras parecía haberse
detenido. Como todas las voces.
Efrén
estuvo un rato golpeando al chico con su gran puño. El chico, poco a poco, fue
cediendo. Al fin, cayó al suelo de rodillas, con las manos apoyadas en la
hierba. Tenía la cara oscura, del color del barro seco, y el pelo muy largo, de
un rubio mezclado de vetas negras, como quemado por el sol. No decía nada y se
quedó así, de rodillas. Luego, cayó contra la hierba, pero levantando la
cabeza, para no desfallecer del todo. Mi hermano mayor se acercó despacio, y
luego nosotros.
Parecía
mentira lo pequeño y lo delgado que era. «Por la carretera parecían mucho más
altos», pensé. Efrén estaba de pie a su lado, con sus grandes y macizas piernas
separadas, los pies calzados con gruesas botas de ante. ¡Qué enorme y brutal
parecía Efrén en aquel momento!
-¿No
tienes aún bastante? -dijo en voz muy baja, sonriendo. Sus dientes, con los
colmillos salientes, brillaban al sol-. Toma, toma...
Le dio
con la bota en la espalda. Mi hermano mayor retrocedió un paso y me pisó. Pero
yo no podía moverme: estaba como clavada en el suelo. El chico se llevó la mano
a la nariz. Sangraba, no se sabía si de la boca o de dónde. Efrén nos miró.
-Vamos
-dijo-: Este ya tiene lo suyo-. Y le dio con el pie otra vez.
-¡Lárgate,
puerco! ¡Lárgate en seguida!
Efrén
se volvió, grande y pesado, despacioso hacia la casa, muy seguro de que le
seguíamos.
Mis
hermanos, como de mala gana, como asustados, le obedecieron. Sólo yo no podía
moverme, no podía, del lado del chico. De pronto, algo raro ocurrió dentro de
mí. El chico estaba allí, tratando de incorporarse, tosiendo. No lloraba. Tenía
los ojos muy achicados, y su nariz, ancha y aplastada, brillaba extrañamente.
Estaba manchado de sangre. Por la barbilla le caía la sangre, que empapaba sus
andrajos y la hierba. Súbitamente me miró. Y vi sus ojos de pupilas redondas,
que no eran negras, sino de un pálido color de topacio, transparentes, donde el
sol se metía y se volvía de oro. Bajé los míos, llena de una vergüenza
dolorida.
El
chico se puso en pie despacio. Se debió herir en una pierna, cuando Efrén le
arrastró, porque iba cojeando hacia la empalizada. No me atreví a mirar su
espalda, renegrida, y desnuda entre los desgarrones. Sentí ganas de llorar, no
sabía exactamente por qué. Únicamente supe decirme: "Si sólo era un niño.
Si era nada más que un niño, como otro cualquiera".
FIN
El
cuento lo que trata de transmitir es que no importa de donde seamos o de que
raza o color , todos somos iguales y no hay que despreciarnos o denigrarnos por
ello.Ya que al fin y al cabo somos todos personas.
El niño al que se le murió el amigo (Ana María Matute)
Una
mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla. Pero el
amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre:
-El
amigo se murió.
-Niño,
no pienses más en él y busca otros para jugar.
El
niño se sentó en el quicio de la puerta, con la cara entre las manos y los
codos en las rodillas. «Él volverá», pensó. Porque no podía ser que allí
estuviesen las canicas, el camión y la pistola de hojalata, y el reloj aquel
que ya no andaba, y el amigo no viniese a buscarlos. Vino la noche, con una
estrella muy grande, y el niño no quería entrar a cenar.
-Entra,
niño, que llega el frío -dijo la madre.
Pero,
en lugar de entrar, el niño se levantó del quicio y se fue en busca del amigo,
con las canicas, el camión, la pistola de hojalata y el reloj que no andaba. Al
llegar a la cerca, la voz del amigo no le llamó, ni le oyó en el árbol, ni en
el pozo. Pasó buscándole toda la noche. Y fue una larga noche casi blanca, que
le llenó de polvo el traje y los zapatos. Cuando llegó el sol, el niño, que
tenía sueño y sed, estiró los brazos y pensó: «Qué tontos y pequeños son esos
juguetes. Y ese reloj que no anda, no sirve para nada». Lo tiró todo al pozo, y
volvió a la casa, con mucha hambre. La madre le abrió la puerta, y dijo:
«Cuánto ha crecido este niño, Dios mío, cuánto ha crecido». Y le compró un
traje de hombre, porque el que llevaba le venía muy corto.
FIN
Es un cuento corto que es interesante y rapido de leer .
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Premio Nobel Origen
El Premio Nobel de Literatura
Es uno de los 5 premios específicamente
señalados en el testamento del filántropo sueco Alfred Nobel. Según sus
palabras, el premio debe entregarse anualmente a quien haya producido en el
campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal. La
institución encargada de seleccionar al ganador es la Academia Sueca (en sueco,
Svenska Akademien), y se concede el primer jueves de octubre de cada año.
Premio Nobel Origen
Es un premio muy polémico
debido a que se ha ignorado a autores que realizaron aportes significativos a
las letras y reconocidos a nivel mundial. Algunos expertos señalan que grandes
autores clásicos del siglo XX no recibieron el premio.
La primera ceremonia de
entrega de los Premios Nobel en Literatura, Física, Química y Medicina se
celebró en la Antigua Real Academia de Música de Estocolmo (Suecia) en 1901.
Desde 1902, los premios los entrega el Rey de Suecia. Inicialmente, el rey
Óscar II no estaba de acuerdo en dar el premio a extranjeros, pero se dice que
cambió de idea al darse cuenta del enorme potencial publicitario para el
país.[cita requerida]
Los premios se conceden en una
ceremonia celebrada anualmente en la Sala de Conciertos de Estocolmo, siguiendo
el banquete en el Ayuntamiento el 10 de diciembre, fecha en que Alfred Nobel
murió. La entrega del Premio Nobel de la Paz se realiza en Oslo, Noruega. Los
nombres de los laureados, sin embargo, suelen anunciarlos en octubre los
diversos comités e instituciones que actúan como tribunales de selección de los
premios.
Los diversos campos en los que
se conceden premios son los siguientes:
Física (decidido por la Real
Academia Sueca de Ciencias)
Química (decidido por la Real
Academia Sueca de Ciencias)
Fisiología o Medicina
(decidido por el Instituto Karolinska)
Literatura (decidido por la
Academia Sueca)
Paz (decidido por el Comité
Nobel del Parlamento Noruego)
Economía (decidido por el
Banco de Suecia)
A la muerte de Alfred Nobel se
produjo una situación curiosa con respecto a las instituciones responsables de
conceder los premios, ya que Alfred Nobel las nombró sin previa consulta a las
propias instituciones sobre su aceptación o sobre los criterios para la
adjudicación de los premios. Sin embargo, tras muchas dudas dentro de estas
mismas instituciones, todas ellas aceptaron.
El Premio del Banco de Suecia
en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, creado en 1968 por el
Sveriges Riksbank (Banco Central de Suecia), no fue provisto de fondos con base
en el "Testamento de Nobel" y por tanto técnicamente no es un Premio
Nobel (y la actual familia Nobel no lo acepta como tal). Sin embargo, este
premio se concede junto con los otros Premios Nobel. En 1968 se decidió no
añadir ningún otro premio "en memoria de Nobel" en el futuro. En
febrero de 1995 se acordó que el premio de ciencias económicas se redefiniría
como un premio en ciencias sociales, abriendo así el Premio Nobel a grandes
contribuciones en campos como las ciencias políticas, la psicología y la sociología.
Además, el comité del premio de ciencias económicas sufrió cambios para que dos
miembros no economistas participaran cada año en el proceso de selección.
Se otorga cada año a personas
que efectúen investigaciones, ejecuten descubrimientos sobresalientes durante
el año precedente, lleven a cabo el mayor beneficio a la humanidad o una
contribución notable a la sociedad en el año inmediatamente anterior.
Cada laureado recibe una
medalla de oro, un diploma y una suma de dinero. El premio no puede ser otorgado
póstumamente, a menos que el ganador haya sido nombrado antes de su defunción.
Tampoco puede un mismo premio ser compartido por más de tres personas.
Los premios se instituyeron
como última voluntad de Alfred Nobel, inventor de la dinamita e industrial
sueco. Nobel firmó su testamento en el Club Sueco-Noruego de París el 27 de
noviembre de 1895. Se sentía culpable por su responsabilidad como empresario
enriquecido a través de una industria productora de dinamita cuyo principal
mercado era la minería, pero también la guerra.[cita requerida] Esta puede
haber sido la motivación principal de su afamado testamento, quizás unida a la
costumbre de la época de realizar acciones para hacer trascender su nombre al
morir.
COMO SE ELIGEN LOS GANADORES:
Cada año, la Academia Sueca
envía las candidaturas al Premio Nobel de Literatura. Los miembros de la
Academia, así como de diferentes academias y sociedades literarias, junto con
profesores de literatura e idiomas, los laureados con el Nobel de Literatura, y
los presidentes de organizaciones de escritores están autorizados a proponer un
candidato. No están permitidas las autonominaciones.3 Finalmente, en octubre,
los miembros de la Academia Sueca votan y el candidato que recibe más de la
mitad de los votos totales es designado como el nuevo Nobel de Literatura.4 El
Premio Nobel de Literatura fue entregado por primera vez en 1901 al francés
Sully Prudhomme. Cada ganador recibe una medalla, un diploma y un premio
económico cuyo importe ha variado a lo largo de los años.5 En 1901, Prudhomme
ganó 150 782 SEK, que equivaldría a 7 731 004 SEK en diciembre de 2007. En
2008, el premio fue entregado al también francés Jean-Marie Gustave Le Clézio,
que obtuvo una recompensa estimada en 10 000 000 SEK.
El galardón es presentado en
Estocolmo, Suecia, en una celebración anual que se realiza cada 10 de
diciembre, fecha del aniversario del fallecimiento de Nobel.
Los diversos campos en los que
se conceden premios son los siguientes:
• Física (decidido por la Real Academia
Sueca de Ciencias)
• Química (decidido por la Real
Academia Sueca de Ciencias)
• Fisiología o Medicina (decidido por
el Instituto Karolinska)
• Literatura (decidido por la Academia
Sueca)
• Paz (decidido por el Comité Nobel del
Parlamento Noruego)
• Economía (decidido por el Banco de
Suecia).
Mo Yan Un premio Nobel para ser Leído.
Este texto
habla sobre Mo Yan es un escritor Chino el cual creo obras literarias las cual
generaron polémicas en su país y algunas de ellas fueron
censuradas por ello.
Sus novelas más poderosas fueron "Sorgo Rojo" esta se hizo famosa por su adaptación cinematográfica, "Rana" que fue una de sus obras más atractivas en el poder político y simbólico y "Grandes Pechos , Anchas Caderas" que fue una novela monumental.
Sus novelas más poderosas fueron "Sorgo Rojo" esta se hizo famosa por su adaptación cinematográfica, "Rana" que fue una de sus obras más atractivas en el poder político y simbólico y "Grandes Pechos , Anchas Caderas" que fue una novela monumental.

En mi opinión gracias a el Premio Nobel que recibió en el año 2012 la políticas e ideologías de China van a ir cambiando con el tiempo, sobre todo el querer callar a las personas para que no se expresen y esto conlleva a que los autores quieran desafiar lo prohibido.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Cosmovisión
Una
cosmovisión es el conjunto de opiniones y creencias que conforman la imagen o
concepto general del mundo que tiene una persona, época o cultura, a partir de
la cual la interpreta su propia naturaleza y la de todo lo existente. Una
cosmovisión define nociones comunes, que se aplican a todos los campos de la
vida, desde la política, la economía o la ciencia hasta la religión, la moral o
la filosofía.
Cosmovisión alegórica.
Obra
o composición literaria o artística que se basa en este tipo de ficción: la
"Divina Comedia" es una alegoría de la vida del hombre.
Adiós!
Las
cosas que mueren jamás resucitan,
las
cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se
quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo
por siempre y por siempre será!
Cuando
los capullos caen de la rama
dos
veces seguidas no florecerán...
¡Las
flores tronchadas por el viento impío
se
agotan por siempre, por siempre jamás!
¡Los
días que fueron, los días perdidos,
los
días inertes ya no volverán!
¡Qué
tristes las horas que se desgranaron
bajo
el aletazo de la soledad!
¡Qué
tristes las sombras, las sombras nefastas,
las
sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh,
las cosas idas, las cosas marchitas,
las
cosas celestes que así se nos van!
¡Corazón...
silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
-de
llagas infectas- ¡cúbrete de mal!...
¡Que
todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón
maldito que inquietas mi afán!
¡Adiós
para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós
mi alegría llena de bondad!
¡Oh,
las cosas muertas, las cosas marchitas,
las
cosas celestes que no vuelven más!...
Oh, Tú!
Oh tú, que me subyugas. ¿Por qué has llegado tarde?
¿Por qué has venido ahora cuando el alma no arde,
cuando rosas no tengo para hacerte con ellas
una alegre guirnalda salpicada de estrellas?
Oh, tú, de la palabra dulce como el murmullo
del agua de la fuente; dulce como el arrullo
de la torcaza; dulce como besos dormidos
sobre dos manos pálidas protectoras de nidos.
Oh tú, que con tus manos puedes tomar mi testa
y hacerle brotar flores como un árbol en fiesta
y hacer que entre mis labios se arquee la sonrisa
como un cielo nublado que de pronto se irisa.
¿Por qué has llegado tarde? ¿Por qué has venido ahora
cuando he sido vencida por llama destructora,
cuando he sido arrasada por el fuego divino
y voy, cegada y triste, por un negro camino?
Yo quiero, Dios de dioses, que me hagan nueva toda.
Que me tejan con lirios; me sometan a poda
las manos del misterio; que me resten maleza.
Tus labios no se hicieron para curar tristeza.
Para tus labios, agua de una pureza suma.
Para tus labios, copas de cristal y la espuma
blanquísima de un alma que no sepa de abejas,
ni de mieles, ni sepa de las flores bermejas.
Para tus manos, esas que nunca amortajaron;
para tus ojos, esos, los que nunca lloraron;
para tus sueños, sueños como cisnes de oro;
para que tus pupilas persiguieran mis rastros,
Oh si luego mis pétalos que estrujaran tus manos,
adquirieran por magia poderes sobrehumanos
y hechos luz se aferraran a la luz de los astros
para que tus pupilas persiguieran mis rastros.
Bienvenida la muerte que al sorberme me dieras;
bienvenido tu fuego que agosta primaveras;
bienvenido tu fuego que mata los rosales:
que todas las corolas se acerquen a tus males.
Oh, tú, a quien idolatro por sobre la existencia,
Oh, tú, por quien deseo renovada mi esencia.
¿Por qué has llegado ahora cuando no he de lograr
el divino suplicio de verme deshojar?...
Escritores Representantes.
Alfonsina
Storni Martignon Nació en Sala Capriasca, Suiza, 29 de mayo de 1892 Mar del
Plata, Argentina, 25 de octubre de 1938 fue una poeta y escritora argentina del
modernismo.
Sus padres, dueños de una
cervecería en San Juan, regresaron a Suiza en 1891. Y en1896 volvieron a
Argentina junto con Alfonsina, quien había nacido durante la estadía de la
pareja en el país europeo. En San Juan concurrió al jardín de infantes y desarrolló
la primera parte de su infancia. A principios del siglo XX la familia se mudó a
Rosario, donde su madre fundó una escuela domiciliaria y su padre instaló un
café cerca de la estación de ferrocarril Rosario Central. Alfonsina se
desempeñó como mesera en el negocio familiar, pero dado que este trabajo no le
gustaba se independizó y consiguió empleo como actriz. Más tarde recorrería
varias provincias en una gira teatral.6
Storni ejerció como maestra en
diferentes establecimientos educativos y escribió sus poesías y algunas obras
de teatro durante este período. Su prosa es feminista, ya que busca en ella la
igualdad entre el hombre y la mujer, y según la crítica, posee una originalidad
que cambió el sentido de las letras de Latinoamérica. Otros dividen su obra en
dos partes: una de corte romántico, que trata el tema desde el punto de vista
erótico y sensual y muestra resentimiento hacia la figura del hombre, y una
segunda etapa en la que deja de lado el erotismo y muestra el tema desde un
punto de vista más abstracto y reflexivo. La crítica literaria, por su parte,
clasifica en tardorrománticos a los textos editados entre los años 1916 y 1925
y a partir de Ocre encuentra rasgos de vanguardismo y recursos como el
antisoneto. Sus composiciones reflejan, además, la enfermedad que padeció
durante gran parte de su vida y muestran la espera del punto final de su vida,
expresándolo mediante el dolor, el miedo y otros sentimientos.
Fue diagnosticada con cáncer
de mama, del cual fue operada. A pedido de un medio periodístico se realizó un
estudio de quirología, cuyo diagnóstico no fue acertado. Esto la deprimió,
provocándole un cambio radical en su carácter y llevándola a descartar los
tratamientos médicos para combatirla.
Se suicidó en Mar del Plata arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Hay versiones románticas que dicen que se internó lentamente en el mar. Su cuerpo fue velado inicialmente en esa ciudad balnearia y finalmente en Buenos Aires. Actualmente sus restos se encuentran enterrados en el Cementerio de la Chacarita.
Se suicidó en Mar del Plata arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Hay versiones románticas que dicen que se internó lentamente en el mar. Su cuerpo fue velado inicialmente en esa ciudad balnearia y finalmente en Buenos Aires. Actualmente sus restos se encuentran enterrados en el Cementerio de la Chacarita.

Premio Nobel Miguel Cervantes
El Premio Miguel de
Cervantes, es un premio de literatura en lengua española concedido anualmente
por el Ministerio de Cultura de España a propuesta de las Academias de la
Lengua de los países de habla hispana.
Fue instituido en 1976
y está considerado como el galardón literario más importante en lengua
castellana pese a no ser el de mayor monto. Está destinado a distinguir la obra
global de un autor en lengua castellana cuya contribución al patrimonio
cultural hispánico haya sido decisiva.
Está dotado con
125.000 euros y toma nombre de Miguel de Cervantes Saavedra, más conocido como
el autor de la máxima obra de la literatura castellana, Don Quijote de la
Mancha.
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